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Conflicto múltiple

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03.03.2026

El ataque conjunto entre Israel y Estados Unidos en contra de Irán abre una serie de escenarios de conflicto multidimensional cuyas consecuencias y repercusiones son, sin duda, inciertas.

Benjamín Netanyahu arrastró a Donald Trump a una guerra, para resolver sus propios problemas y amenazas. Trump podría haber continuado con las pláticas y el diálogo bajo la presión de un poderoso despliegue militar a las costas de Irán. Pero Netanyahu quería contar con el apoyo estadounidense para lanzar su más contundente y destructiva ofensiva en contra de su enemigo de décadas.

La mayor amenaza contra la seguridad israelí la representaba Irán y su gobierno radical y autoritario. Sin embargo, Estados Unidos no estaba de forma directa o inmediata en ninguna posición de peligro o inseguridad para sus instalaciones, para sus fuerzas armadas o para sus ciudadanos.

La primera dimensión es el interés de Israel por reconfigurar los equilibrios de la región, al tiempo de desplazar y debilitar al enemigo más fuerte, poderoso y mejor armado.

Enseguida está, sin duda, el interés energético y petrolero, que de suyo encarna un profundo riesgo.

Si los hutíes y las fuerzas iraníes remanentes bloquean el golfo de Ormuz (por donde........

© El Financiero