¿Fracaso de reforma?
Existen muchas lecturas a diferentes niveles políticos del voto en contra de la reforma electoral de la presidenta el día de ayer en San Lázaro.
Entre las primeras están las evidentes: Morena fue incapaz de negociar con sus aliados, quienes corrían el riesgo, a pesar de las promesas, de sucumbir como fuerza política ante el arrollador empuje del partido mayoritario en el poder.
En este sentido, la presión, la extorsión e incluso la amenaza —cada quien votara de acuerdo a su conciencia— de Morena a sus aliados se consideraba al principio suficientemente potente como para doblegar al Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM).
La realidad demostró lo contrario.
No solo se mantuvieron firmes, aguantaron la presión del poder y de la locomotora de Morena, sino que además demostraron que sin ellos, sin su apoyo con frecuencia incondicional durante los últimos 7 años, la agenda “progresista” de Morena hubiera sido inviable en el Legislativo.
El PT y el Verde probaron que son vitales para que Morena impulse su agenda legislativa, por lo menos, la de reforma constitucional.
Morena exhibió en el mismo proceso su necesidad de reducir y aminorar el peso político de sus aliados. Son caros, exigentes,........
