Biometría: la nueva ‘bóveda’ de la banca
Durante años, uno de los proyectos que más interesó a los bancos fue construir su propia gran base de datos biométrica. No era una idea nueva. Desde hace más de una década comenzaron a capturar huellas dactilares para autenticar operaciones y abrir cuentas, siempre validando contra las bases del Instituto Nacional Electoral (INE). La diferencia es que ahora ese proyecto entra en una nueva etapa.
La modificación a la Circular Única de Bancos, publicada por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), que preside Ángel Cabrera Mendoza, permitirá que las instituciones financieras integren y operen sus propias bases de datos biométricas, incorporando no sólo huellas dactilares, sino también biometría facial.
Un cambio que parecía inevitable en un sistema financiero que atiende a más de 90 millones de clientes, administra alrededor de 165 millones de contratos bancarios y procesa miles de millones de operaciones electrónicas cada año. No es casualidad. La banca mexicana es uno de los sectores que más invierte en tecnología, porque el fraude también evolucionó. Hoy los delincuentes ya no sólo clonan tarjetas; utilizan inteligencia artificial para imitar voces, crean identidades digitales falsas y perfeccionan ataques de ingeniería social.
La regulación permite que las instituciones conformen sus propias bases de datos biométricas, siempre que validen previamente la identidad contra los registros del INE, que encabeza Guadalupe Taddei Zavala; la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), a cargo de Roberto Velasco; o cualquier otra autoridad federal que ofrezca servicios de verificación; el SAT de Antonio Martínez, podría también entrar.
Además, deberán capturar biometría facial, al menos seis huellas dactilares, realizar validaciones anuales de seguridad, mantener infraestructura tecnológica exclusiva, cifrar la información y someter sus sistemas a pruebas permanentes de vulnerabilidad. En otras........
