El problema no es Trump, es EU
El jueves pasado, en cuestión de horas, quedó exhibida la nueva lógica comercial de Estados Unidos.
Expiraba el arancel general de 10 por ciento que sustituyó al que la Suprema Corte había declarado ilegal y, sin dejar pasar un día, el gobierno de Donald Trump lo reemplazó con otro: un gravamen de al menos 10 por ciento a unos 60 socios comerciales —México incluido— fundamentado ahora en supuestas fallas para prevenir el comercio con países que emplean el trabajo forzoso en las cadenas de suministro.
Todo esto ocurrió mientras en la Ciudad de México se desarrollaba la tercera ronda de revisión del T-MEC.
Cayó un instrumento legal y en horas apareció otro, porque lo permanente no es un arancel específico. Es la estrategia.
Los aranceles no son la historia. Son apenas el síntoma de una transformación mucho más profunda. El verdadero cambio no está en Donald Trump, sino en la forma en que Estados Unidos ha comenzado a redefinir su estrategia económica y su relación con el resto del mundo.
Y ésa es una noticia que México no puede darse el lujo de malinterpretar.
Durante casi ocho décadas, Estados Unidos fue el principal arquitecto del orden económico internacional. Impulsó el GATT, promovió la creación de la Organización Mundial del Comercio y defendió la apertura de los mercados. No lo hizo por filantropía. Lo hizo porque ese sistema fortalecía simultáneamente a sus empresas, al dólar, a sus alianzas políticas y a su liderazgo global. El libre comercio no era un........
