¿De La Espriella fascista?
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En Colombia se volvió costumbre llamar fascista a todo lo que le incomoda a cierto sector de la izquierda. Abelardo de la Espriella es fascista. La seguridad es fascismo. La patria es fascismo. La familia es fascismo. La misa es fascismo. El orden es fascismo. Y si alguien niega ser fascista, entonces esa es la prueba de que es fascista.
La palabra dejó de funcionar como una categoría histórica y se convirtió en un arma política. Ya no sirve para describir un fenómeno concreto, sino para hundir al adversario, fabricar un enemigo y, de paso, darse importancia frente a él. Si el otro es fascista, quien lo denuncia ya no es un opinador más. Es un héroe de la resistencia que ya no discute con un candidato de derecha, sino que lucha contra el nuevo Mussolini.
Por eso, conviene tomarse la palabra en serio. Fascismo no significa “derecha que me cae mal”. Tampoco equivale a una estética patriótica, una agenda conservadora, un discurso religioso o una política dura de seguridad. Todo eso puede........
