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Militarismo y democracia

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sunday

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En mi última columna critiqué la posibilidad de que Abelardo de la Espriella (ADLE) se posesionara en una guarnición militar por considerar que es una expresión de militarismo que choca con las mejores tradiciones democráticas, que se fundan en que la Fuerza Pública está subordinada al poder civil y que el presidente es un funcionario civil, cuyo mandato proviene de la voluntad popular y no del poder de las armas. Sin embargo, a pesar de críticas como las mías y las de otros analistas y políticos, como Rafael Nieto Loaiza o Jennifer Pedraza, el Senado aprobó esa posesión militarizada con el argumento de que se trataría de un simple gesto de apoyo a nuestras Fuerzas Militares.

Esta objeción es pobre pues desconoce que nuestras Fuerzas Militares, que merecen nuestro respeto, pueden ser apoyadas de mil formas, tanto a nivel simbólico como material, sin tener que militarizar la vida social. Es más, algunos amigos militares en retiro me........

© El Espectador