Laicidad
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La laicidad no es antirreligiosa. Al contrario: al separar al Estado de las religiones, la laicidad no solo protege al Estado de la indebida interferencia de las religiones, sino que igualmente escuda a las propias religiones de la indebida interferencia del poder político, con lo cual protege la religiosidad genuina y logra la paz religiosa. La laicidad es entonces un principio fundamental de una democracia pluralista, pues es indispensable para que personas de distintas confesiones religiosas, o que son ateas o agnósticas, puedan convivir pacíficamente y respetarse como seres humanos, a pesar de sus diversas creencias.
La laicidad es por eso una de las grandes conquistas de la Constitución de 1991, que la Corte Constitucional reconoció desde la sentencia C-027 de 1993 y ha mantenido en estos 27 años en forma constante, como lo muestra la reciente sentencia C-033........
