El filibustero Trump va por todo el botín
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El Corolario Trump, como parte de la Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, o, en otras palabras, del imperialismo yanqui y su conducta recolonizadora, quedó explícito: volver a tomarse, por la fuerza, su tradicional “patio trasero”. Qué importa el pretexto, si es contra el narcotráfico, o para instalar bases militares, o para ir por petróleo, o uranio, o cualquier mineral estratégico, o para derrocar un presidente (o dictador, según el caso) problemático. Hay que poner orden en el solar.
Es una vuelta a la vieja usanza. Después de Estados Unidos haber destruido el derecho internacional público, con agresiones como las de Irak, o Afganistán, o lo que sucedió en Libia con Gadafi, el pelianaranjado Trump —que quiere pasar de agache su pasado de pederastia— es una suerte de redivivo Teddy Roosevelt y su garrote. Y más que una ocupación larga, lo dice el documento madre, se prefiere un ataque de fuerza armada rápida para “evitar compromisos militares prolongados”.
Venezuela estaba advertida por las amenazas permanentes del que se cree la reencarnación de James Monroe. Y no eran baladronadas las del gringo que ya había experimentado en Gaza, a través de uno........
