El detrás de la feria
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Todos los años los medios celebran la asistencia multitudinaria a la Feria del Libro, la calidad de los invitados y el crecimiento de la industria editorial. Y sí, eso hay que celebrarlo, sobre todo la programación, en general muy buena, y el fervor del público tan diverso que va a oír a los escritores y a comprar libros. Sin embargo, por el bien de un evento que se ha convertido en patrimonio de los colombianos, vale la pena que los aguafiestas nos atrevamos a decir —o a repetir cada año, sin que a nadie le importe— lo que esas notas no dicen.
Comencemos por lo visible: asistir a la feria en los fines de semana se ha vuelto una experiencia infernal. Los parqueaderos, aunque enormes, son insuficientes. La alternativa es el transporte público, pero los........
