Un animal anómalo
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La guerra sigue siendo el más infame y vergonzoso pendiente de la humanidad. Nadie entiende cómo es posible que las mismas manos que pintaron las paredes de Altamira y acarician al gato sepan ahorcar al prójimo y arrebatarle el pan. Que el mismo cerebro que inventó el lenguaje y los números invente artefactos capaces de borrar del mundo los nidos y las casas, el pájaro y la flor.
Llevamos siglos tratando de explicarnos esta esquizofrenia de la especie. Los neurólogos dicen que en la cabeza del hombre luchan un combate encarnizado el cerebro reptiliano, un depredador voraz, y el cerebro mamífero, que es tierno y solidario. Los sicólogos les dan otros nombres a estos instintos y nos hablan de la oposición entre la pulsión de vida, que nos lleva al amor, y la pulsión de muerte, ese vértigo que nos lleva a matar por ambición, o la paranoia que nos lleva a matar por miedo a la muerte, para que el otro nos madrugue y nos mate antes.
Los teólogos creen que toda esta demencia obedece al hecho........
