Sobre la contradicción
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El año pasado, el físico de partículas Fernando Rivera y el escritor Julio Roberto Arenas me invitaron a dictar una charla sobre el ensayo de divulgación a un grupo de científicos colombianos que andan regados por las universidades del mundo. Al final, uno de los asistentes señaló con delicadeza que yo había incurrido en una contradicción. No recuerdo el punto concreto ni cómo salí del apuro; lo cierto es que no ha pasado un día sin que yo no imagine un argumento para defender las contradicciones. «Debí decirle tal cosa y tal otra», me digo cuando cuelo el primer café de la mañana.
Desde hace 2.400 años, la contradicción es una mancha fatal en un discurso argumentativo. Aristóteles dijo que una cosa era o no era, que no había un «punto medio de existencia». «Principio del tercero excluido». Una proposición es falsa o verdadera, no hay una tercera opción. Con este principio obramos todos los días. A un médico no le permitimos que nos diga «su tumor resultó benigno y maligno», ni que ella nos suelte esa frase fatal: «Te amo, pero quiero que nos demos un tiempo». El amor es o no es.
Aunque mi ignorancia sobre oncología es total, oí que en patología de tejidos........
