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Siete supersticiones de las personas de letras

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11.07.2026

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En todas las profesiones, incluso en las científicas, existen supersticiones. Con mayor razón las encontramos en las artes y en las letras. Ejemplos. Los poetas aborrecen los signos de puntuación. Los consideran obviedades propias de sus hermanos menores, los prosistas. Suponen que un lector promedio sabe que el final de un verso conlleva una pausa, que puede ser corta, como una coma, o larga, como un punto, o larguísima, caso en el cual insertan un doble espacio luego del verso. A veces condescienden a puntuar, pero jamás pondrán un punto y coma, signo que consideran el culmen del manierismo. «Shakespeare nunca lo utilizó, y mire usted cómo le ha ido de bien», me dijo un poeta ayer con la determinación de un punto final.

La superstición más extendida en el gremio es la que supone que la novela es más importante y mucho más difícil que el cuento. Pamplinas. «Es verdad que la novela exige una “calidad sostenida” en el tiempo, pero esto es materia de mera perseverancia y apenas guarda una relación colateral con el talento», escribió Poe en la nota XXX de Marginalia.

Gabo destripaba en las mañanas, con un lápiz rojo y severo, los versos alejandrinos que se le habían colado en la prosa en la noche, y evitó siempre los adverbios terminados en mente. En lugar de escribir que Amaranta luchó silenciosa y largamente contra el acoso de su sobrino, mientras en el cuarto de enseguida su esposo belga inventaba un velocípedo, Gabo, fiel al precepto de mostrar sin calificar, dice que el forcejeo de........

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