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No todos los Valencia son malos

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09.05.2026

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No todos son malos, también hay pésimos, como Ignacio Muñoz Córdoba, el tatarabuelo materno de la candidata Paloma Susana Valencia Laserna. Suegro del poeta Valencia y descendiente de encomenderos, Ignacio Muñoz Córdoba tenía una gran hacienda, extensión que multiplicó diez veces limpiando montañas baldías con el trabajo de centenares de esclavos indios. Luego limpió sus tierras de indios arrojándoles jaurías de mastines amaestrados.

Un movimiento indígena «sedicioso» (1914 – 1918) fue reprimido violentamente en el Cauca por una liga de liberales y conservadores liderados por Ignacio Muñoz y el poeta Valencia. El poeta hizo capturar al líder indígena Quintín Lame, lo arrastró encadenado por la Calle del Puente del Humilladero y luego lo encerró, lo escupió y lo golpeó. Lo llamaba «asno montés». (El Espectador, julio 12 de 1924).

Aunque la idea de levantar muros contra los indígenas sea una genialidad moderna, las raíces del asunto son viejas y tenebrosas.

Otro Valencia pésimo fue el abuelo de la bella candidata, Guillermo León Valencia, presidente de Colombia (1962-1966), un señor dipsómano, zurumbático y muy distinguido. Tiene un lugar propio en la historia del país desde 1964, cuando bombardeó Marquetalia para «sembrar la paz» y, de paso, sofocar una protesta de campesinos que pedían un puente, veinte gallinas y dos marranos. De esa matazón nacieron las FARC, una de las guerrillas más fuertes militarmente del mundo y también una de las más torpes en lo........

© El Espectador