Cepeda, más allá del dolor
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Iván Cepeda es celoso con su vida privada porque ya enterró muchos amigos con los cuerpos llenos de plomo para-estatal: un día fue su padre; otro día, Bernardo Jaramillo, José Antequera, Jaime Pardo Leal, Carlos Pizarro… o los miles miembros de Unión Patriótica, el genocidio por el que pidió perdón el presidente Juan Manuel Santos en nombre del Estado en 2016.
De su vida privada solo sabemos que duerme poco, que tiene tres perras y que se fue a vivir con su esposa, Pilar Rueda, cuando enfrentó el cáncer de colon que lo condenó a renunciar al vino y a los chocolates y a comer solo verduras, arroz y pollo.
Pilar Rueda es antropóloga de la Universidad Nacional y tiene maestrías en conflictos, derechos humanos, justicia y asuntos de género en la Universidad de Notre Dame. Ha sido asesora de investigaciones de la JEP, de la Usaid (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) y de la ONU en temas de migración. Sus aportes fueron claves para la inclusión de la perspectiva de género en Los Acuerdos de La Habana. Considera fundamental el feminismo como enfoque teórico, pero toma distancia del feminismo como identidad política.
Cepeda conoce el frío del exilio desde niño, pero estas errancias le permitieron conocer el esplendor y la derrota del comunismo, y los cinturones de miseria de las grandes urbes capitalistas, y ser testigo de........
