¿Por qué es una mala idea eliminar los exámenes de admisión en las universidades?
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El ministro de Educación ha propuesto eliminar los exámenes de admisión para las universidades colombianas, pero esto solo ayudaría a esconder los problemas de fondo que impiden garantizar el derecho y mejorar la calidad educativa.
Daniel Rojas Medellín era por completo desconocido en el mundo educativo cuando fue nombrado ministro. Era un activista político con nula experiencia en el sector que se venía desempeñando con liderazgo y capacidad ejecutiva en la Sociedad de Activos Especiales (SAE). Sin duda, con su nombramiento volvimos a la vieja y muy dañina costumbre de nombrar ministros que deben aprender de educación mientras ejercen sus funciones.
En una extensa y confusa entrevista realizada la semana pasada para 6 A.M. de Caracol, el ministro justificó su propuesta de eliminar los exámenes de admisión a las universidades para ampliar el derecho a la educación. El supuesto es que la medida favorecería el estudio de jóvenes que actualmente no logran ingresar a la educación superior. Pero la propuesta es muy débil. De allí que casi ningún país la ha utilizado. Para rebatirla, recurriré a cuatro argumentos.
Primero. El ministro acude a un argumento falaz para sustentar su propuesta. Afirmó que países como Francia, Reino Unido, China, Estados Unidos o Canadá no realizan pruebas de admisión en sus universidades. Esa es una afirmación claramente falsa. ¡Esos países utilizan pruebas de admisión! Lo que sucede es que las realizan al culminar la educación media. El nivel de consolidación de las competencias al culminar la media es el criterio generalizado, aunque no el único, para ser admitido en las universidades. En China utilizan el Gaokao, en EE. UU. el SAT y el Baccalauréat en Francia. En Colombia este papel lo deberían cumplir las pruebas Saber 11.
Colombia tiene el mejor sistema de evaluación de la calidad educativa de América Latina, con pruebas por competencias transversales, censales, aplicadas desde hace décadas. Esto nos permite hacer un pertinente diagnóstico por regiones, instituciones, ciclos, áreas y competencias. Aun así, la sociedad no utiliza adecuadamente los resultados. No los usan el Ministerio de Educación Nacional (MEN) ni las secretarías para mejorar la calidad de la educación. No los utilizan las facultades de educación para mejorar la formación de docentes. FECODE los rechaza de plano. Así mismo, es........
