La tragedia de errores de Trump
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Es cierto, como dijo una vez Alexander Pope, que errar es humano. Pero, si bien todos somos falibles, algunos seres humanos son más propensos al error que otros. Esa es una justificación de la democracia -someter las decisiones que afectan a un gran número de personas a procesos deliberativos que incluyen controles y contrapesos-. La historia de los regímenes políticos autoritarios y absolutistas está plagada de figuras cuyos errores resultaron calamitosos no solo para ellos mismos, sino también para las sociedades que gobernaban.
No hay decisión más importante que declararle la guerra a otro país. Sin embargo, Estados Unidos ha hecho precisamente eso sin ni siquiera tener en cuenta su propio sistema de controles y contrapesos ni el proceso de deliberación razonada. Al igual que los reyes de antaño, el presidente estadounidense, Donald Trump, un hombre mentiroso e impulsivo, no está sujeto a ningún control por parte del poder legislativo y está rodeado de psicópatas que solo le dicen lo que quiere oír. El resultado desastroso hoy es evidente: Estados Unidos se ve envuelto una vez más en una guerra en Oriente Medio que ya ha costado miles de vidas -en su mayoría civiles- y en la que, con toda seguridad, ha cometido múltiples crímenes de guerra.
Nadie sabe cuánto durará la guerra con Irán, cuántos crímenes de guerra más se cometerán ni cuántos inocentes más perderán la vida. Pero, al parecer, los estadounidenses están tan acostumbrados a las violaciones de los derechos humanos y del estado de derecho por parte de Trump, y tan abrumados por el constante aluvión de noticias de última hora, que apenas han logrado organizar alguna protesta. Incluso en las........
