Vuelve el fascismo —¿Y la izquierda qué?—
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El fascismo ha vuelto. Y no en las lejanas fronteras del planeta sino, como en el siglo pasado, en los territorios donde floreció la democracia liberal.
Entiendo por fascismo la irrupción de movimientos que rechazan los elementos esenciales de la democracia. Los que patean la separación de poderes. Los que creen que la legalidad es un estorbo. Los que piensan que el caudillo es el portavoz único del pueblo. Los que, en fin, exhiben una impúdica superioridad moral totalmente ficticia y descreen de la ciencia, del ensayo y error y del pluralismo. Eso es: los que quieren asesinar el pluralismo.
Los primeros síntomas en la edad contemporánea se ubican en el este de Europa. Figuras como Viktor Orbán en Hungría y Jaroslaw Kaczynski en Polonia. A su vez, la Turquía de Ataturk, bastión del secularismo en un entorno musulmán, fue cediendo de manera lenta, adoptando conductas cada vez menos distantes de las teocracias del vecindario, como una especie de pasaporte para sobrevivir políticamente en un mundo islámico cada vez más radical. En Italia Matteo Salvini con su Liga Norte. Marine Le Pen en Francia y Vox en España. Vino también Narendra Modi en la mastodóntica democracia india.
Y en cuanto a Latinoamérica, el fenómeno se ha extendido tanto a la derecha como en la izquierda. Hay ecos del pasado que incluyen necesariamente a Juan Domingo Perón y los Kirchner, para desembocar en Milei. De Hugo Chávez a Nicolás Maduro. Bolsonaro en Brasil. Fujimori, Humala y........
