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Mucho abuso y poca Ayuso

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22.03.2026

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La cruz de los conquistadores tenía generalmente la forma de la espada. Más aún, la empuñadura de la espada de ellos era ya una cruz. Una cruz para matar infieles. Los conquistadores de Indias, o de lo que acabó por llamarse Hispanoamérica, descendían o habían sido ellos mismos protagonistas de la reconquista, es decir, estaban acostumbrados a matar sin piedad a quienes se atrevieran a oponer la menor resistencia a esa empresa siempre horrenda porque combina pasiones que los fanáticos sienten como absolutas e irrenunciables: el único Dios verdadero y la propia patria, que por definición solo puede ser, también, única. O se rinden o los exterminamos; o se convierten o los desterramos.

Los dioses y las patrias ajenas parecen siempre falsos, o al menos de segunda categoría. Todavía hoy muchos horrores (el de Irán, el de Gaza, el de Ucrania) se cometen en nombre del propio Dios y de la propia patria. Esas banderas, hasta el día de hoy, han........

© El Espectador