Guía de lugares para hombres cansados
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En estos tiempos en que se nos prohíbe a los varones, con toda la razón, dirigirnos a las mujeres para hablarles de sus asuntos, yo ya ni me atrevo a reeditar un viejo librito mío, Tratado de culinaria para mujeres tristes. Mi intención al escribirlo era reírme y hacerlas reír, pero con el paso de los años he visto que mis recetas dan rabia. Aunque yo lo escribí a principios de los 90, quince años antes de que se inventara siquiera la palabra mansplaining (o machoexplicación), lo mío pudo ser eso mismo, pero ante litteram, lo cual es aún peor, pues me convierte en un precursor del micromachismo, hoy con tanta justicia denigrado. Por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa, ruego a Santa María, siempre Virgen, y a vosotras, hermanas… Sí, sobre todo a mis hermanas, pues era a ellas a quienes lo dediqué, dado lo tristes que estaban por las cosas que pasan y pasaban.
En vista de lo anterior, estoy pensando, más bien, en terminar algo........
