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Desasosiego

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07.08.2026

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Desde hace rato cultivo la idea –ingenua, lo reconozco abiertamente, pero creo que hay que defender un margen para la ingenuidad acotada– de que en general a los gobiernos entrantes hay que darles un compás de espera para que muestren sus cartas reales. No me ha ido tan mal; calculo que, gracias a esa práctica, he podido reconsiderar mi opinión sobre algo así como el 20 % de los políticos elegidos a quienes he seguido con cierta atención. Podría dar muchos ejemplos. ¿No era Santos el candidato oficialista del gobierno de Uribe y no terminó apostándole duro a la paz? O, para salir de nuestras fronteras, ¿no hizo el general Park en Corea del Sur una reforma agraria radical y ultraeficaz?

Lamentablemente, en esta ocasión no voy a poder mantener esta modalidad particular de prudencia. El gabinete entrante llega con rasgos destructivos que no auguran nada bueno para el país. Comencemos con el infantilismo patético (al que, en todo caso, hay que reconocerle una buena dosis de........

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