¿El ELN pedirá perdón?
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Hace 40 años, el 14 de noviembre de 1985, el ELN asesinó a Ricardo Lara Parada, cofundador y segundo al mando del grupo guerrillero, en su casa de Barrancabermeja y en presencia de su hija de cinco años. Como en otros casos, esa organización armada ejecutó “por traición” al disidente político que osaba discutir el dogma de aquella iglesia que se reputaba ejército revolucionario. Fecha luctuosa, ella rubrica el sinsentido de una guerrilla nacida en la búsqueda de justicia social, pero acomodada a las crueldades de la guerra sucia y de su propia tiranía en el mando. Cuando Lara cayó preso en 1973, tras la debacle de Anorí que casi liquidó a esa organización, llevaba años discrepando del militarismo que la aislaba de las masas, disfrazaba de epopeya su inhabilidad para la política y deificaba el mando absoluto, arbitrario, del jefe sobre la “guerrillerada” que había dejado el aula o el azadón para entregarse a la........
