La generosidad desbordada
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El miércoles 12 de agosto, apenas dos días después del pavoroso terremoto que azotó al occidente de Colombia, la calle frente de la Casa Malpensante, la carrera 23, debió ser cerrada a las 5:30 p.m. pues estaba colapsada. ¿La razón? Al lado nuestro queda una sede de la Cruz Roja, por supuesto que no la única de Bogotá. Se anunció que ahí recibían ayudas para los damnificados, y la generosidad del título se vio en todo su esplendor, desbordada, la misma que se presentó en toda nuestra inestable geografía y en muchos países del extranjero. Como dice un dibujo de Vladdo, “nadie estaba preparado para este terremoto... de solidaridad”.
Ojo, lo que a uno le impresiona no es la generosidad en sí, sino la intensidad y duración del fenómeno. La ANDI adelantó durante su asamblea una campaña para recolectar dinero y bienes en especie. Al final........
