El vacío moral que alimenta la elección
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Michael Sandel lleva décadas advirtiendo sobre una trampa del liberalismo contemporáneo. Cuando las democracias reducen la política a procedimientos técnicos y evitan discusiones morales sobre el bien común –bajo pretexto de respetar el pluralismo– crean un vacío. Ese vacío lo llenan inevitablemente los populismos con narrativas de resentimiento, promesas de venganza, moralismos binarios entre pueblo puro y élites corruptas. La retórica meritocrática (“estudia y triunfarás”) genera arrogancia en ganadores que esconden sus ventajas estructurales, y humillación en perdedores que internalizan el fracaso como culpa propia. Esa humillación acumulada es combustible electoral para quien prometa revancha.
Colombia construyó ese vacío moral. La promesa........
