Motivos para Mariángela
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Salí de la librería el miércoles y emprendí el camino a mi casa. Entré a otra librería. Una de las que se enlazan con mi camino. Una de las pocas a las que entro si algo me está aguardando.
El librero me preguntó:
—¿No viste los libros de Fernando Soto Aparicio que estaban ahí?
—No recuerdo. Creo que no.
—Estaban autografiados. Vino otro librero y se los llevó.
—¡Qué bien para él! Recorrí nuevamente todos los estantes. Tenía tiempo antes de regresar a mi casa. Encontré (entre otras cosas) un libro de Jorge Ibargüengoitia, *Instrucciones para vivir en México*, para un lector barranquillero. Di la vuelta y me detuve en el estante de poesía. Aún estaban dos libros de poesía de Fernando Soto Aparicio (¿no se los habían llevado?........
