El PSOE ante su historia
El debate sobre la naturaleza del Partido Socialista Obrero Español suele oscilar entre dos extremos: la idealización nostálgica de la Transición y la demonización personalista del presente. Ambas visiones son muy simplificadoras. Un análisis sereno de su trayectoria revela que el PSOE ha estado marcado y, casi siempre, dominado por un ala radical con pulsión hacia la hegemonía ideológica y la ruptura, más que por el reformismo y el pluralismo propios de la socialdemocracia europea clásica. La moderación ha sido la excepción, no la regla a lo largo de su historia. Pero esa tendencia nunca ha operado en el vacío: se ha amplificado o moderado según el contexto político, social, económico e institucional.
Fundado en 1879 por Pablo Iglesias, el PSOE adoptó un marxismo dogmático y obrerista que veía la política como una confrontación de clases cuyo objetivo final era la destrucción del orden burgués. A diferencia del laborismo británico, pragmático y fabiano, o de la socialdemocracia alemana, el maximalismo formaba parte del ADN estratégico del socialismo patrio. La conjunción republicano-socialista de los años veinte fue instrumental y siempre estuvo al servicio de la meta descrita: liquidar el parlamentarismo y el capitalismo, símbolos de la opresión burguesa. Esa dinámica revolucionaria alcanzó su plenitud en la Segunda........
