menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Dios bendiga a América

10 0
previous day

El 4 de julio de 2026 se cumplieron 250 años de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos. No se trata de una efeméride más en el calendario histórico. Es la conmemoración del nacimiento de la primera nación moderna creada deliberadamente sobre principios filosóficos y políticos claros y explícitos: la soberanía del individuo, los derechos inalienables y la limitación estricta del poder estatal.

A diferencia de las naciones europeas, forjadas a lo largo de siglos de monarquías, guerras y tradiciones orgánicas acumuladas, Estados Unidos nació de un acto consciente de fundación. Los Founding Fathers –Jefferson, Madison, Hamilton, Adams y Franklin– no improvisaron. Bebieron de John Locke y de la tradición liberal para diseñar un sistema donde el centro no fuera el Estado ni el monarca, sino el individuo libre. "Vida, libertad y la búsqueda de la felicidad" no era una frase retórica elegante: era un programa revolucionario que redefinía el propósito del gobierno.

La Constitución de 1787 y la Carta de Derechos de 1791 establecieron un marco institucional sin precedentes: separación de poderes, federalismo competitivo, protección explícita de la propiedad privada, libertad de expresión, de religión y de conciencia, y un gobierno federal con competencias limitadas y enumeradas. Por primera vez en la historia, una nación nacía con el propósito declarado de que el Estado existiera para servir al ciudadano y no........

© El Economista