menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Los costes de la guerra en Irán dependerán de lo que dure

49 0
14.03.2026

Cuando los bombardeos israelíes y norteamericanos contra Irán comenzaron, hace dos semanas, el escenario optimista era un cambio inmediato de régimen como ocurrió en Venezuela. Estas dos semanas han demostrado que, si se quiere un nuevo gobierno en Irán, habrá que asumir el envío de tropas sobre el terreno, y no precisamente pocas, las inevitables bajas, y daños considerables sobre la industria petrolera, iraní y de los países del Golfo, y sobre todo un corte de tráfico prolongado en el Estrecho de Ormuz, la principal arteria energética del planeta.

Para Israel, el objetivo de acabar con el régimen de los Ayatolás es existencial, dado que el primer objetivo del régimen iraní es acabar con Israel, directamente con armas nucleares, o fomentando cualquier ataque contra Israel, como los de Hezbollah en el Líbano, o el combate sin reglas que inició Hamas el 7 de octubre de 2023. Sin embargo, Israel no tiene capacidad para hacerlo por su cuenta. Por otra parte, la Administración Trump no parece estar dispuesta a emplear masivamente tropas terrestres, ni tampoco a asumir las inevitables bajas, ni a desencadenar una crisis energética global, que también afectaría a la economía norteamericana.

Todo esto debería llevar a algún tipo de negociación o acuerdo. Sin embargo, la negociación va a ser complicada por varias razones. Por una parte, porque los líderes iraníes están muertos. Además, el hijo y sucesor de JameneÍ está gravemente herido, y por tanto incapacitado para negociar. Por otra parte, ambas partes, Irán y Estados Unidos deberían estar convencidos de que continuar las hostilidades les creará muchos más problemas que ventajas. Y, entre tanto, el estrecho de Ormuz seguirá prácticamente cerrado para casi todos los buques.

Además, incluso si este escenario optimista, que la guerra terminase en días o semanas, se materializase, esto dejaría a prácticamente todo el mundo en una posición peor que la de hace dos semanas. Por una........

© El Economista