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“Ni Perdón ni venganza”, pero sí olvido

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14.02.2026

Ciudad de México.- El libro “Ni venganza ni perdón”, escrito en coautoría por Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández, es de esas obras que pegan y soban; por un lado, hay elogios y alabanzas a la persona y al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, pero por otro, hay señalamientos de corrupción y de que el expresidente era fácilmente manipulable.

Pero más allá de lo que la literalidad de la obra intenta plasmar, está lo que deja a la interpretación con abundancia de argumentos.

Basta leer algunas de las decisiones que se tomaron para establecer el cúmulo de ilegalalidades cometidas: tráfico de influencias, injerencia gubernamental en procesos electoral, financiamiento ilícito a campañas electorales, uso de dinero proveniente de huachicolfiscal para avituallar candidatos de Morena; acusaciones de difamación, ataques a la libertad de expresión, abuso de poder… ¡el catálogo delictivo es larguísimo!

Lo que llama la atención no son las acusaciones sino la fuente; Julio Scherer Ibarra fue uno de los personajes más cercanos al expresidente López Obrador, hay quienes lo ubican como su persona de mayor confianza en el gobierno y es precisamente por eso que su testimonio literario tiene tanta trascendencia.

Sus dichos sobre el uso de recursos públicos por parte de Jesús Ramírez Cuevas para operar políticamente y abrir las puertas de Palacio Nacional a criminales, o la instrumentación de alianzas políticas para impulsar a unos y defenestrar a otros, no son novedades, pero sí son la confirmación de que sucedieron.

El valor del libro no es en sí mismo su contenido, sino el aporte de un testimonio que estuvo cerca al momento de la toma de decisiones, de un actor presencial de sucesos y de una figura que no está contando de “oídas” los hechos, sino desde una participación en los mismos.

No se trata de dichos o supuestos que emanan de una narrativa opositora, se trata de pasajes muy concretos de la historia gubernamental, política y electoral reciente de México, pero que además salen desde las mismas entrañas del poder y en ese punto su relevancia se magnifica.

Es Morena contra Morena; dice la teoría marxista, en la explicación dialéctica que intenta explicar la evolución de las etapas sociales y políticas, que al interior de cada una de las fases del desarrollo social está presente el germen de su futura destrucción y eso precisamente parece ser lo que ahora presenciamos.

Lo que ahora testificamos es como el germen de la destrucción al interior de Morena aflora desde las entrañas del Movimiento y sin que exista la necesidad de la intervención externa para hacerlo detonar.

Aquí sí que la oposición está ausente. En Morena no pueden achacar la responsabilidad de lo que señala el libro ni a al neoliberalismo, a la mafia del poder, a Felipe Calderón o a los partidos de la oposición, en todo caso, y más allá de buscar “la mano que mece la cuna” de los autores, lo que debiera hacerse es investigar lo que está escrito en las páginas del libro y determinar responsabilidades.

Los partidos opositores, más ocupados en otros temas, han dejado pasar la oportunidad de presentar denuncias, de pedir que los autores ratifiquen lo escrito frente a un Ministerio Público y no es que deban hacerlo por mezquindad política, es su obligación con la democracia, la trasparencia y el respeto a las libertades.

Mientras la oposición guarda un ominoso silencio, los reproches y reclamos salen del mismo Morena; primero Jesús Ramírez Cuevas negando lo que sí hacia y luego el inefable Gerardo Fernández Noroña pidiendo cárcel para Scherer Ibarra por deslealtad y traición, como si decir la verdad fuera motivo para cumplirle esa petición.

La presidente Claudia Sheinbaum, no se ha metido al tema y apenas hace bien; no quiere “sudar calenturas ajenas” y menos cuando el libro puede ayudarle a quitarse herencias y yugos que le dejó su mentor el expresidente.

Quien lea el libro podrá entender que en medio de elogios y alabanzas a López Obrador, reconocimientos a su liderazgo y halagos a la valentía en la toma de decisiones, en el fondo y sin necesidad de ser un erudito en las lecturas entrelíneas subyacen acusaciones, deslindes y señalamientos muy puntuales de una serie de delitos que bien merecen ser investigados.

“Ni venganza ni perdón” es la narración del choque séque se dio, no solamente al interior de Morena, sino dentro mismo del gobierno de la Cuarta Trasformación entre dos grandes bandos: “los puros” y “los impuros”.

Al momento, todo indica que van ganando “los puros”, pero se han valido de trampas, ilegalidades, confabulaciones, golpes bajo y un manejo soez del dinero público; estos que ahora están ganando son los del Foro de San Pablo o de Puebla, es la izquierda radical que impulsa ideas autoritarias; en el camino se han ido quedando los mesurados, los que llegaron de otros partidos convencidos de que Morena realmente promovía un cambio de régimen orientado a las libertades y basado en el respeto a la ley.

El libro deja claro que al otrora poderoso líder lo manipuló un grupo cercano y por eso su buena intención se convirtió en un desatino.

¿Usted, ya leyó “Ni venganza ni perdón”?


© El Diario