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Del "Yesterday" de Juárez al nuevo orden global de Trump

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21.02.2026

La decisión de ayer de la Suprema Corte que declara ilegales aranceles de Trump nos cae como el último balde de agua fría. Hola, mis queridos lectores. Es un gusto saludarles de nuevo mientras saco mi ya popular "caja de lápices" para plasmar algunas ideas en este espacio en el que El Diario tan generosamente me permite conectar con ustedes, tanto en lo impreso como en lo digital.

Hoy escribo buscando equilibrios. En el mundo de los negocios y en la vida cotidiana, nos movemos en un terreno que cambia a una velocidad vertiginosa. Recuerdo con claridad una época donde existía la disciplina y los seguimientos rigurosos que garantizaban que las cosas salieran bien. Hoy, tristemente, las cosas no siempre salen bien, pero parece que nos hemos acostumbrado a ponerles una "palomita" de aprobación a la mediocridad, aceptando a regañadientes que el rumbo es el correcto.

Antes que empresario o articulista, yo soy un músico nato. El piano y el órgano (ese instrumento hoy en vías de extinción) son mis aliados. Y mientras analizaba el panorama actual para escribir este artículo, me vino a la mente una melodía grabada en 1965 por Paul McCartney: Yesterday.

La letra de esta balada, un himno al arrepentimiento y la pérdida, resuena hoy con nuestra realidad fronteriza. "Yesterday, all my troubles seemed so far away..." (Ayer, todos mis problemas parecían tan lejanos). En nuestro caso, no hemos perdido a una amada, pero sí hemos visto partir la disciplina y el camino trazado que llevaba a nuestros jóvenes y empresas a éxitos rotundos. Como dice la estrofa: "I did something wrong, now I long for yesterday" (Hice algo mal, ahora anhelo el ayer).

El ecosistema que se nos fue

Ciudad Juárez está perdiendo terreno frente al mundo. Hubo un tiempo en que el turismo estadounidense abarrotaba nuestras avenidas, comprando curiosidades y llenando de vida mercados como el Juárez o el Cuauhtémoc. Ese motor se apagó.

También vimos morir la agricultura del Valle de Juárez. El algodón y el tomate entre muchos otros comestibles se perdieron. Esos comestibles fueron víctima de plagas derivadas del riego con aguas negras. Ante ese vacío, el ecosistema se llenó con industria. Durante más de 50 años avanzamos "a todo babor", construyendo naves industriales y recibiendo a gente de todo México que buscaba una parte de nuestra enorme derrama económica.

Sin embargo, ese modelo también muestra grietas. Hoy, Juárez se está llenando de capitales asiáticos —taiwaneses y chinos— y de grandes tiendas repletas de productos de baja calidad. Compramos sandalias que duran una semana porque el bolsillo ya no alcanza para pagar la calidad de antaño.

El revés de la Corte y el efecto dominó

Justo mientras preparaba estas líneas, surgió una noticia que me cayó como un balde de agua fría: la decisión de la Suprema Corte de Estados Unidos de frenar la política de aranceles recíprocos que impulsaba la administración de Donald Trump.

Aunque a primera vista parezca un tema técnico, para Juárez es otra señal de alerta. Si no existen aranceles recíprocos que equilibren la balanza con Centroamérica, corremos el riesgo de una nueva fuga de industria estadounidense hacia el sur. La competencia ya no es solo contra Asia, sino contra nuestros vecinos que ofrecen costos aún más bajos.

La gran rotación: Adaptarse o morir

¿Qué sigue para nosotros? Lo que visualizo es una rotación forzada de giros. Estamos entrando en una etapa de reacomodo drástico: el que vendía autopartes hoy se prepara para poner una taquería, el de la taquería buscará incursionar en el transporte y el transportista terminará convirtiéndose en almacenista de distribución.

No sé si estas palabras suenan a nostalgia, a reclamo o a una advertencia necesaria. Se los dejo a su juicio. Lo cierto es que cada día nos cae un nuevo balde de agua fría diferente y no podemos quedarnos inmóviles. Ayer el futuro parecía claro; hoy, nos toca reinventarnos entre las cenizas de lo que fue. Nos vemos en quince días para seguir analizando estos temas que, día con día, nos exigen despertar.


© El Diario