Donde nadie es extranjero
El pasado 1 de Junio, se celebró un aniversario más de nuestra Casa del Migrante. Aunque las fechas suelen invitarnos a recordar números, años y acontecimientos, hay aniversarios que merecen contarse desde otro lugar: desde el corazón de las historias, las lágrimas de todos los que han traspasado sus puertas.
La casa del migrante no solo es un emblemático edificio, ni solo un inmueble que forma parte del paisaje juarense, es un sitio de abrazo colectivo construido con algo más resistente que el concreto, los ladrillos y los muros: la solidaridad y la compasión de quienes han dedicado su tiempo a atenderla y dirigirla.
Frontera de cambios y movilidad es la nuestra, donde llegan y parten sueños todos los días, donde la migración no es una noticia lejana. Tiene rostro, nombre, acento, cansancio. Camina por nuestras calles con una mochila al hombro, una carpeta de documentos bajo el brazo y la esperanza aferrada al alma.
Durante treinta y seis años, la Casa del Migrante ha sido testigo silencioso de esas historias. Ha visto llegar a mujeres, hombres, familias completas que dejaron........
