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La huella dactilar en robo a joyerías

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19.02.2026

-La huella dactilar en robo a joyerías

El esclarecimiento de los robos millonarios a una tienda de empeño y a una joyería tiene un gran significado para la seguridad de la ciudad.

Ayudaron las cámaras de vigilancia, las entrevistas a los empleados y algunos datos aportados por testigos diversos de los hechos, pero el dato fundamental fue hallado en las vitrinas de una de las negociaciones.

Fue una huella dactilar que correspondía a uno de los participantes en esos robos, quienes tenían planeado perfectamente todo, incluso la venta de las joyas a compradores de Monterrey, Nuevo León.

No es nada común saber que, por el hallazgo de huellas dactilares en una escena del crimen, sea resuelta la comisión de un delito en esta frontera, y en general en el país; pero esta vez así ocurrió, y esperemos que signifique el parteaguas para resolver muchos delitos, tanto de los llamados de alto impacto, asesinatos, etcétera, como los patrimoniales.

A partir de la huella dactilar, los investigadores y agentes del Ministerio Público de la Fiscalía de Distrito Zona Norte dieron en sus registros con el nombre de Luis Enrique Caro Moya, con detenciones desde 2014.

Fue aprehendido aún con parte de lo robado en el segundo atraco, por aproximadamente dos millones de pesos (el del ocho de febrero a una joyería del centro comercial Alameda Iglesias), pues del primero (en el First Cash de La Cuesta, el 26 de enero) ya habían “colocado” la mercancía en Nuevo León, joyería por cerca de 400 mil pesos.

Caro fue arrestado junto con Héctor Hugo Pérez Holguín y Daniel Navarro López, alias “El Gordo”, un joven expolicía municipal que empezaba a crear historial en el mundo delictivo.

La banda había planeado bien esos y más atracos a futuro, pero sus miembros no contaban con que el escasamente aplicado, pero efectivo, método científico de las huellas acabaría su carrera criminal, o al menos la frenaría por algún tiempo.

Muchos delitos podrán ser resueltos con ese mismo método.

Marx Arriaga aterrizó en el Aeropuerto de Ciudad Juárez y, como dice la canción, se le notó “aturdido y abrumado, por la duda de los celos”; se le vio triste, taciturno, ya sin fe en la 4T. Sus no seguidores le dieron una malvenida en el aeropuerto de esta frontera.

Desde temprano, en su cuenta de X, Marx Arriaga anunció detalles de su vuelo y su hora de llegada a Juárez. Craso error. Su mensaje todavía parecía una declaración de guerra contra su exjefe Mario Delgado. Doble error.

El berrinche es muy sencillo de explicar: Marx Arriaga no quiso subirse al segundo piso de la 4T; prefirió construir un paso a desnivel en su imaginación. No por nada estudió literatura; al final construyó su propio mundo, atrincherado en la izquierda fantástica. Son más realistas los “therians” que la ideología de Marx Arriaga, para acabar pronto.

Total, se abrieron las puertas de pasajeros en el Aeropuerto Abraham González y el último ideólogo del obradorismo puro salió con equipaje ligero —seguramente considera que pagar por una maleta es capitalista—.

Y no, no trajo a Juárez el cuadro de Marx pintado en tonos rojos que cargó bajo el brazo por la estación Coyoacán del Metro en CDMX, en ese performance que se aventó para acentuar su violento despido.

Lerdo, caminó hacia la salida con una pequeña bolsa de gimnasio color negro en la espalda, que le sirvió de escudo contra los gritos de decenas de manifestantes que le reprochaban sus arranques.

Cruzó la sala de espera al grito de “Las mujeres también somos heroínas”, “Sí a la 4T” y “Los libros de texto son de todos, no tuyos”. El exdirector de Libros de Texto solo agachó la cabeza.

Marx confirmó así, a la mala, que no es bien recibido en Juárez y que, como dicen en las zonas rurales, “la granja es pequeña, pero tiene dueño”.

Ahora viene lo bueno. Como ya lo anunció, tendrá que presentarse en la UACJ a seguir con su labor docente en la carrera de Literatura Hispanomexicana, y la pregunta es: ¿será capaz de bajar el perfil o seguirá en pie de una guerra perdida?

En política, decía el Hereford que en paz descanse, Artemio Iglesias, “hay que aprender a ser, a no ser y a dejar de ser”. ¿Estará listo para dejar de ser? Eso lo sabremos en el siguiente capítulo de la apasionada novela que está escribiendo Marx Arriaga.

Estamos en presencia del 2027 en el 2026, lo hemos dicho… Así de adelantados andan todas y todos los que aspiran a suceder en el cargo a la gobernadora, Maru Campos, el próximo año.

Hace unos días aparecieron cientos de panfletos promocionales de la senadora Andrea Chávez en las puertas de las casas de los chihuahuenses y hasta en los parabrisas de vehículos destartalados en la vía pública.

Es obvio que la legisladora ya metió el acelerador en sus aspiraciones, en un intento por cambiar la percepción de los electores, luego de los desaguisados que le provocó la achicharrada de su padrino político, Adán Augusto López Hernández.

Ahora Chávez se quiere meter hasta la cocina, pero con las instituciones del gobierno estatal. Trascendió que se registró para participar en un foro económico que organiza la Universidad Tecnológica de Ciudad Juárez mañana viernes.

Pudiéramos pensar que la senadora lo hace para aportar información importante sobre su trabajo legislativo para fortalecer la economía de su estado; sin embargo, en los registros del Senado no aparecen solicitudes de recursos extraordinarios para la ciudad o para el estado.

Por lo pronto, los panistas, encabezados por Daniela Álvarez, ya andan alborotados buscando que se le aparezca el chamuco a la morenista en el evento universitario.

También se supo que la dirigente estatal del PAN le trae marcaje personal y se aparecerá en el evento para sostener un cara a cara, como antesala a lo que veremos en el proceso electoral que se avecina.

Ufff, intenso el 2027… en el 2026.

No es un plazo legal, sino una fecha política, la que estableció la presidenta Claudia Sheinbaum para sacar la reforma electoral.

Es una enorme tarea que le dejó su predecesor y que tenía como límite el mes de febrero, por lo que han pateado el bote para la siguiente y última semana del mes.

Pero igual, como ha reconocido el coordinador de los diputados morenistas, Ricardo Monreal, si no llega el consenso del Partido del Trabajo y del Verde, difícilmente va a salir. Es decir, es la propia alianza oficialista la que tiene puesto el freno de mano.

El lunes por la noche, la Comisión Electoral que encabeza Pablo Gómez se reunió por más de dos horas con la mandataria en Palacio Nacional, pero no soltaron prenda.

Hasta el martes, la Presidenta anunció que la semana próxima se enviará la iniciativa a San Lázaro y, previamente, se expondrá su contenido en La Mañanera.

Llaman la atención las declaraciones del lopezobradorista Monreal, quien dijo que “nadie está obligado a lo imposible” y que, si la jefa del Ejecutivo insiste en su propuesta, “por congruencia” habrá de respaldarla.

El punto de presión está en el Partido del Trabajo, que en el último año sufrió una caída en su militancia del 24 por ciento.

Y sin recursos y sin acceso a las plurinominales sería como firmar su propia sentencia de muerte… Y sin sus votos, nomás no sale la enmienda.

Los objetivos centrales siguen siendo los mismos: reducir el costo de las elecciones, bajar el financiamiento de los partidos y modificar el sistema de candidaturas plurinominales; aumentar la democracia representativa e incluso revisar la representación de los mexicanos en el extranjero bajo la figura del “diputado migrante”.

Otros temas que han generado ruido, y que para los jerarcas partidistas son meras ideas peregrinas, son que todos los partidos reciban el mismo financiamiento, que se permita el voto electrónico y que se reduzca la edad para votar a los 16 años.

Analistas políticos han insistido en que este no es el momento para tal reforma, pero, como ya estableció el límite imaginario del 28 de febrero, van a forzar el reloj, aunque truene.


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