Camino de Emaús, crisis de identidad
El pasado 31 de marzo de 2026 se publicó el video de las intenciones de oración para el presente mes de abril del papa León XIV. El pontífice nos invita a orar por todos los sacerdotes, pero especialmente por aquellos que se encuentran atravesando alguna crisis. Por la temática, el video ha causado eco, pues se trata de un asunto importante del que se ha venido reflexionando desde la época de los años 60 y 70 con el papa Pablo VI, bajo cuyo pontificado ocurrió la deserción masiva más grande de sacerdotes de los últimos tiempos. La crisis sacerdotal de la que se ha reflexionado y hablado mucho tiene que ver con la identidad del propio sacerdote, el cual, evidentemente, por tratarse de un ser humano, no solamente experimenta este tipo de crisis en su vida, sino también todas las demás que son inherentes a la naturaleza humana.
La “crisis”, en un sentido general, posee dos aspectos en su significado: implica, por una parte, una desorientación de diversa índole, siendo la desorientación existencial la más profunda, puesto que implica precisamente la pérdida de sentido de lo que se es, de lo que se hace y del para qué; por otro lado, la crisis significa un momento importante de reflexión y replanteamiento de la propia vida. La misma palabra “crisis” proviene del verbo griego que significa “cribar”, es decir, pasar la harina a través de una especie de malla para separar las impurezas de la misma. Esta acción de separar implica, a nivel intelectual, analizar y tratar de entender todos los elementos que están implicados en nuestra vida humana.
Las crisis son provocadas por diversas circunstancias. Específicamente, la crisis de identidad sacerdotal es provocada —así se ha dicho— por los cambios culturales y religiosos que se viven a nivel mundial. Sin embargo, hay que indicarlo: estos cambios, que contienen aspectos positivos, también presentan aspectos negativos que han afectado al interior de la Iglesia, no solo a los sacerdotes, sino a todos los bautizados en general, provocando una crisis de identidad cristiana. De hecho, la crisis de identidad sacerdotal proviene, en parte, de una crisis de identidad cristiana. Es decir, debido a todo el contexto cultural y social que se vive, y a una insuficiente labor evangelizadora, la mayoría de los bautizados no viven plenamente la fe; por ello, no se asume ni se tiene clara la identidad recibida por el bautismo, la cual consiste en ser hijos de Dios y vivir como tales, siguiendo el ejemplo de Jesús y cumpliendo el mandamiento del amor fraterno que él mismo nos ha dejado.
Para asumir la crisis de identidad como un momento de reflexión que nos lleve a la claridad, se necesita partir de aquello que es esencial, es........
