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“Tendió su mano desde lo alto…me sacó de las aguas caudalosas” (Salmo 18, 17)

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16.08.2026

El pasado 03 de agosto del presente año, hemos conmemorado el centenario del inicio de la llamada “guerra cristera”, acontecimiento histórico sin precedentes en nuestro país, pertenece a las páginas más olvidadas de nuestra historia como pueblo; la obra de Jean Meyer “La cristiada” escrita en tres volúmenes, conjuntamente con otros libros de menor envergadura del mismo autor, son hasta el día de hoy, algunos de los estudios más importantes y referencias obligadas para comprender este periodo que ha dejado su marca, sobre todo en los Estados del sur de nuestro país, donde se desencadenó el conflicto armado y se consumó; aunque en realidad, en mayor o menor medida, la “cristiada” ha dejado su huella en todo el territorio mexicano. Aquí en el norte, por ejemplo, cuando se hace memoria de la guerra de los cristeros, de la represión federal a la religión cristiana, sobre todo en su vertiente católica, es imposible no recordar el martirio del padre Pedro de Jesús Maldonado, hoy santo, quien fuera capturado en el pueblito de santa Isabel de Chihuahua y molido a golpes en el ayuntamiento de dicho lugar.

El conflicto armado que se está conmemorando, se realizó en dos periodos, siendo el primero, el que se inicia el 03 de agosto de 1926 y culmina el 21 de junio de 1929. El levantamiento involucró en su gran mayoría a personas campesinas y civiles, sacerdotes, exmilitares y combatientes de las guerras pasadas. Así mismo, hay que mencionar a las mujeres que participaron activamente en el conflicto, organizándose en las llamadas “Brigadas femeninas Santa Juana de Arco”. La razón del levantamiento es precisamente el recrudecimiento, por parte del gobierno federal, de la aplicación de las “Leyes de Reforma” en espíritu anticlericales, pues buscaban la separación Iglesia-Estado, pero desde una postura de oposición y rechazo a la religión, particularmente la religión católica. Promulgadas en el siglo XIX, las “Leyes de Reforma” no fueron aplicadas de manera contundente en las restricciones que señalaban hacia la fe católica, profundamente arraigada en la mayoría del pueblo mexicano, de hecho el gobierno “hacía la vista gorda” a estas legislaciones en lo que respecta a la vivencia de la fe cristiana; luego a inicios del siglo XX, tampoco se hicieron efectivas las restricciones a la fe cristiana fomentadas por la Constitución de 1917, hasta que, bajo la presidencia de Plutarco Elías Calles, la aplicación de las restricciones anticlericales y católicas comienzan a hacerse efectivas; la hostilidad del gobierno federal poco a poco va aumentando, hasta que el 31 de julio se promulga la llamada “Ley Calles” que fue más restrictiva en relación con la vivencia y actuar de la Iglesia Católica en México.

En efecto, la llamada “Ley Calles” determinó que para la aplicación más plena de las legislaciones laicistas y........

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