Para romper el círculo de la pobreza
Hay tantas vertientes para hablar de la educación como debates se han mantenido por décadas, y todos apuntarían a su importancia para sostener social, económica y hasta culturalmente a una nación, porque el desarrollo de éstas se mide por la salud, economía, vivienda y, precisamente, educación. Y sí, resalto, leyó usted bien: la palabra medir.
Una de las explicaciones más sencillas que he encontrado sobre la importancia de la educación en contextos como el de nuestro país es el que explican Luis de la Calle y Luis Rubio en su libro “Clasemediero: pobre no más, desarrollado aún no”; explican el concepto movilidad social” y lo definen, a grandes rasgos, como el movimiento de las personas en términos económicos al comparárseles respecto a una generación anterior, o bien, respecto a uno mismo en un cierto periodo de la vida. Si bien ese movimiento puede ser positivo o negativo, esto es ascendente o descendente, también pudiera ser horizontal, es decir, haber permanecido estático. En otras palabras ¿tenemos mejores condiciones de vida hoy nosotros respecto a nuestros padres en una época semejante de la vida? O ¿vivimos mejor en Juárez hoy nosotros que hace, por ejemplo, diez años… o quince?
De la Calle y........
