Juárez: El punto de conexión, reglas de origen + inversión tecnológica
El T-MEC elevó el contenido regional requerido en múltiples industrias, particularmente en sectores intensivos en tecnología como el automotriz y el electrónico. Sin embargo, más allá del porcentaje, lo verdaderamente relevante es el cambio de fondo que esto implica: ya no basta con ensamblar, ahora se exige generar valor. En esta nueva lógica, la competitividad no se mide por volumen o costo, sino por la capacidad de integración productiva. El acuerdo, en esencia, deja de premiar el ensamble aislado y comienza a privilegiar ecosistemas industriales capaces de articular talento, proveeduría y tecnología.
Durante décadas, el modelo de desarrollo de Ciudad Juárez se construyó sobre una fórmula exitosa: atracción de inversión, disponibilidad de mano de obra y capacidad de ensamble. Ese modelo permitió consolidar a la ciudad como uno de los principales nodos manufactureros del país. Sin embargo, el nuevo entorno comercial está cambiando las reglas del juego.
Hoy, cumplir con las reglas de origen no significa únicamente alcanzar un porcentaje de contenido regional. Implica, en la práctica, contar con ecosistemas productivos capaces de integrar proveeduría local, desarrollar componentes estratégicos y sostener procesos de manufactura cada vez más complejos. Es decir, pasar del ensamble a la generación de valor. Es en este punto donde la posible expansión de empresas como Flex........
