Historia de una histeria
Todos los días me levanto a las cinco treinta de la mañana, lo primero que hago es revisar El Diario en el celular, después el correo y luego un breve recorrido por redes sociales. Esta vez fue diferente, la noticia parecía del Día de los Inocentes: habían cerrado el aeropuerto de El Paso. En todos los chats de WhatsApp había un hervidero de fake news. La noticia estaba confirmada, por diez días estaban suspendidos los vuelos. Tengo un amigo que es gerente de una maquila en el 'gabacho'y tiene muchos contactos en los gobiernos de ambos lados de la frontera, el no tenía ninguna duda, dos fuentes se lo confirmaron: "cerraron el espacio aéreo porque van a traer a Miguel Diaz-Canel, el presidente cubano", la hipótesis era que después de ir por Maduro en Venezuela irían por el mero-mero de Cuba. Pero ¿Por qué traerlo a El Paso? Fácil, aquí estuvo el Chapo Guzmán, quieren al mismo juez. Todo suena lógico. Luego comenzó a circular otra versión. Vienen por Adán Augusto o por el mismísimo Santo Patrono de la 4T, YSQ. Otra vez, ¿Por qué traerlo a El Paso? Pes porque lo iban a llevar a Sunland Park, como al Mayo Zambada, pero temían un ataque defensivo -era la segunda versión-. Creíble también, hasta lo de la reacción, eso le quitó toda credibilidad. Todavía no eran las seis de la mañana y ya había varias versiones más, en todas, se hacían realidad las peores pesadillas del nacionalismo. ¿Y si entran como en Venezuela? Comenzó la paranoia colectiva, la histeria. Pero nadie dijo vamos a organizarnos para defender a la Patria, ningún héroe, ni siquiera un valiente. Todos pecho tierra. Hicieron mutis hasta los más patriotas. Que pasen los gringos con fanfarrias. Era más probable que alguien propusiera organizar una bienvenida (welcome sería en este caso), a una resistencia armada. Tantas horas parados en el sol durante nuestra niñez en los honores a la bandera se desvanecían frente a la amenaza inminente de invasión. Eso de que "Y retiemble en sus centros la tierra", no hubiera sucedido si nos atacan, no esta vez. En otro chat advirtieron que los puentes se iban a cerrar, se asomaba el caos total, la maquila se preparaba para pérdidas millonarias por cada minuto. Un último chat, antes de que den las seis de la mañana, Calin tiene una hermana en el ejército gringo, le escribí un mensaje, "por favor pregúntale a tu carnala" -le escribí-, luego, luego contestó. Ya lo había hecho, como dice el corrido de Laurita Garza "era cuestión de esperar". ¿Qué hacer? Pues no hay muchas opciones, ni modo de salir corriendo ¡y menos con los chihuahuitas! Al final de cuentas hay que trabajar, ir a la escuela, salir, vivir. ¿Y si atacan Fort Bliss? Los Güeros traen bronca con medio mundo, pero a mi preocupa Irán, acabo de leer que están "perros" con la onda nuclear. "Es bueno estar cerca de "La Ross" para comprar trapos baratos, pero si estalla la tercera guerra mundial nos ponen una chinga" -pensé-. El tiempo pasa y el resultado es el mismo, llevo 10 minutos tejiendo telarañas mentales mientras me hago un té de menta. La incertidumbre es la que cala, nadie dice nada, pero las especulaciones pasan como balas. Después viene la versión de los narcodrones, a veces lo más lógico es lo que nadie cree. Es un mensaje siciliano, una advertencia, un "detente". Eso creo en este momento, en unos minutos más quién-sabe. Un rato después abrieron el aeropuerto, todo fue un susto, una pesadilla, quizá un dejavú. Luego la versión de un globo que confundieron con un dron. Los comunicados oficiales se contradicen. Otra historia de vaqueros para el anecdotario. Ya es hora de ir a la primera cita del día, todo fue un mal chiste o una buena anécdota. Más vale darle vuelta a la página y no volver a pensar en eso. La vida sigue, con, sin y a pesar del susto.
