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En nombre de la libertad

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11.02.2026

Ciudad de México.- El dogmatismo es hermano carnal del fanatismo. Insólita declaración es ésa, pues no acostumbro meterme con las familias, pero expresa una verdad palmaria. El dogmático es siempre un fanático, y el fanático es un hombre -o una mujer- que lleva tapaojos, como los caballos de lechero, y no mira más allá de su limitado horizonte. Antídoto eficaz contra los dogmas son los libros. También sirven los viajes y el café. Quien ha leído, ha viajado y ha tenido conversación con gente sabidora no caerá nunca en esas formas de ceguera y sordera que son el dogmatismo y el fanatismo. "Infancia es destino", dice una sentencia. En efecto: de una u otra manera seguimos siendo el niño que fuimos una vez. Y el joven, añadiría yo. La Presidenta Sheinbaum no ha abandonado sus ideas de juventud. Las lleva como se lleva un lunar, aunque el tiempo las haya vuelto obsoletas y caducas. Un principio imbuido a los maestros en las universidades norteamericanos dice así: Kill all your darlings. Con eso se les exhorta a no caer en la rutina, a no enseñar las mismas cosas una y otra vez. "Tengo 25 años de experiencia", adujo exasperado un profesor cuyos métodos eran cuestionados por sus estudiantes. "No, maestro -lo corrigió........

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