Palo dado ni Dios lo quita
Ciudad de México .-Una mujer fue a la farmacia y le pidió al farmacéutico 100 gramos de cianuro y otros tantos de arsénico. "No puedo venderle eso -opuso el encargado-. Son venenos de alta peligrosidad".
"Precisamente -replicó, hosca, la clienta-. Los quiero para envenenar a mi marido".
Y así diciendo le mostró al farmacéutico una foto en la cual aparecía el infiel consorte en una cama de motel acompañado por una fémina que resultó ser la esposa del de la farmacia. "Perdone, señora -le dijo éste a la mujer-. Ignoraba que traía usted receta".
Y de inmediato le surtió los tósigos. El padre Gripo era fanático golfista.
Todos los días, sin fallar ninguno, jugaba nueve hoyos en el campo del Club Silvestre. En cierta ocasión una monjita, sor Bette, le dijo que debía tratarle cierto asunto relacionado con su convento.
El padre Gripo le dijo que la escucharía en el curso de su acostumbrado recorrido por........
