En la CDMX ya no hay gobierno
Ciudad de México.- La nostalgia es una de las más bellas formas que asume la melancolía. A mí me visita a la caída de la tarde, y me habla de las cosas idas. Ayer, por ejemplo, me hizo recordar a la Ciudad de México, donde viví cuando ella todavía era ciudad y cuando yo todavía era yo. En aquellos entonces -mediados del pasado siglo- el valle donde se asienta la gran urbe seguía siendo la región más transparente del aire. Tenía la claridad de un cuadro de Velasco. A diario se miraban los volcanes, que se esforzaban en parecerse a los que pintaba Jesús Helguera para sus almanaques. La gente todavía volteaba hacia arriba al pasar bajo la Torre Latinoamericana. Yo vivía en Mixcoac -Carracci 133, altos-, y gozaba en su entorno de una paz conventual. La calle de San Juan de Letrán aún se llamaba así, y tenía su canción. Por Madero y Gante iba una chiquita que todos los hombres la tenían que mirar. Los taxis eran "cocodrilos"; comíamos las tortas de Armando y los tacos de Beatriz; estaban de moda las veladoras de Santa; en el Tupinamba, el Café París y el Campoamor los españoles del exilio ocupaban per saecula saeculorum las mesas con cubierta de granito, y hacían pozo en sus........
