Elefantito blanco
Ciudad de México.- "Siempre hago que mi esposa grite durante el acto del amor" -le comentó don Chinguetas a un amigo. Éste se interesó: "¿Cómo logras eso?". Contestó don Chinguetas: "La llamo por el celular y le digo con quién lo estoy haciendo". (Desgraciado). Kid Groggo, boxeador local, perdía con tal frecuencia por nocaut que su manager alquilaba para publicidad las suelas de sus zapatillas. En su última presentación el púgil se desplomó en el banquillo al final del primer round, y penosamente le preguntó a su manejador: "¿Cómo va la pelea?". Respondió el otro: "Si lo matas en el segundo round empatas". Luego le reclamó: "¿No decías que podías ganarle con los ojos cerrados?". "Sí -contestó Groggo-. Pero el cabrón no los cierra". Cervantes escribió acerca de dos famosos catadores de vinos que probaron el de una barrica. Uno dijo que tenía sabor metálico; el otro afirmó que sabía a cuero. Cuando al paso de los meses la barrica se vació se halló en el fondo una pequeña llave de metal atada a una correíta de cuero. Hubo en Cuitlatzintli un catador que superaba a ésos, pues no sólo sabía de vinos, sino también de toda clase........
