De tropiezo en tropiezo
Ciudad de México.- "Se dan clases para adivinar el pensamiento". Ese letrero en la ventana de una casa llamó la atención de la curvilínea chica que pasaba por ahí. Tocó el timbre y apareció un sujeto ataviado con camisón de seda roja, pantalón bombacho de lo mismo, turbante y babuchas orientales. Le dijo la muchacha: "Vengo por lo del anuncio". "Pase usted" -la invitó el tipo. Entró la bella joven. Preguntó: "¿Dan resultado las clases?". Replicó el individuo: "Están garantizadas. En seis lecciones de 300 pesos cada una aprenderá usted a leer el pensamiento de las personas. Claro, a condición de que piensen". "Me interesa el curso -declaró la chica-. Puedo empezar a tomarlo ahora mismo". Y entregó por adelantado el primer pago. "Venga conmigo" -le indicó el hombre al tiempo que paseaba por el torneado cuerpo de la chica una mirada resbalosa. Lo siguió ella, y el supuesto profesor la condujo a una especie de budoir de sospechosa traza. Tenía paredes forradas en terciopelo rojo, pisos alfombrados con tapetes persas, espejo en el techo y una cama redonda con sábanas y almohadones negros. Al ver aquello una luz de alerta se encendió en la........
