menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Falsas apariencias

8 0
05.07.2026

La vida contemporánea ha inventado una criatura rara: la persona que llega puntual a todas partes y, sin embargo, nunca está del todo en ningún ... sitio. Lleva el móvil cargado, la agenda sincronizada, el cansancio bien peinado. Parece funcionar. Esa es la trampa. Por fuera hay eficiencia; por dentro, una habitación sin ventanas donde se amontonan las cosas que no se pudieron pensar. La pobreza de tiempo no siempre parece pobreza. A veces parece responsabilidad, madurez. Se reconoce en quien responde mensajes mientras come de pie; en quien escucha con la cabeza tres obligaciones más adelante; en quien compra libros que no abre, guarda recetas que no cocina. Tiene trabajo, contactos, tareas, opiniones, contraseñas. Solo le falta vida.

El tiempo falta en pedazos pequeños: una autorización pendiente, un correo absurdo, una gestión que obliga a demostrar que una persona sigue siendo la misma que era ayer. Es la obligación de estar disponible para todo y presente para casi nada. Cuando el tiempo se empobrece, también se empobrece la mirada. Mirar bien exige demora. Conocer a alguien requiere verlo en distintas luces, comprobar cómo trata a quien no necesita, cómo reacciona cuando no gana, cómo se comporta cuando nadie premia........

© El Diario Vasco