Lunas
Ha explotado la glicina en la plaza, las flores moradas forman ligeros racimos que se elevan y descienden, orgullosas y rapaces, dueñas, por fin, de ... un ritmo pausado y constante, empujadas por el aire joven y amable traído del sur, como las leyendas, las historias de amores prohibidos, de duelos sin inicio ni fin. Hay un olor penetrante que se extiende y deja de lado, haciéndolos anodinos, otros olores más prosaicos, más perennes, más cotidianos y humildes, más llevaderos. A su sombra, en los bancos, parejas de ancianos se sientan a contemplar desde la atalaya de su débil pasado el presente que se cierne entre regueros de nubes venidas de lejos. Admiran un sol joven, con claras ambiciones de triunfo, y una luna en un lado visible,........
