Los hombres buenos
Elena Moreno Scheredre
Las iglesias me gustan a pesar de no ser practicante. La monumentalidad de sus espacios hace de ellas lugares privilegiados para sentarse, buscar la sombra ... en verano y rodearte de ese bendito silencio que guardan. Hace unos días asistí a un funeral. Una amiga se había quedado viuda y a veces no sabemos más que acompañar en el dolor. Me dejé arrastrar por la liturgia y la observación. La iglesia estaba remodelada, la piedra pulida y los latones más brillantes que la última vez que la visité. Al sacerdote apenas se le entendía, el sonido no era bueno y a él, de bastante edad, le quedaba un hilo de voz, pero entre las palabras........
