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La Luna y la Tierra en guerra

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03.04.2026

La misión Artemis II con la que Estados Unidos se ha propuesto reconquistar la Luna abre una nueva dimensión en la carrera espacial, cincuenta años ... después del fin de los viajes tripulados al satélite. Si entonces el propósito era liderar el progreso frente al empuje de la Unión Soviética, en una especie de nueva era de los descubrimientos, EE UU libra ahora un pulso sideral con China por la supremacía económica. El objetivo ya no es solo demostrar el poder tecnológico. El 'gran salto para la humanidad' que supuso para Neil Armstrong pisar por primera vez un mundo árido en 1969 se adentra en un terreno mucho más estratégico. La Luna dejará de ser un destino de ida y vuelta para convertirse en una fuente codiciada de recursos y de exploración científica a través de la creación de colonias habitadas. Suena a ciencia ficción, pero la NASA proyecta en apenas dos años el regreso de los alunizajes.

Con la misión Artemis II, manda una señal inequívoca de sus aspiraciones por la hegemonía. Lo hace con el cohete más potente, en el viaje espacial tripulado a más distancia de la Tierra –400.000 km–. La cápsula Orion que permitirá a Jeremy Hansen, Victor Glover, Christina Koch y Reid Wiseman rodear la Luna y regresar a casa en unos 10 días constituye una prueba de fuego también para Europa, participante por medio de la Agencia Espacial Europea (ESA) y de Airbus. Del módulo de servicio, obra de la ESA, depende la supervivencia de los cuatro tripulantes al controlar la propulsión, así como el suministro de agua, oxígeno y climatización. En una segunda fase, las bases podrían incorporar un reactor nuclear de fisión para asegurar la energía durante la oscuridad del satélite. El colonialismo lunar es una oportunidad para la industria espacial, representada en España por un buen ramillete de empresas. No parece una casualidad que un ingeniero español, Carlos García Galán, dirija el proyecto MoonBase. La operación incluye a los grandes oligarcas tecnológicos que apoyaron la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, como Elon Musk y Jeff Bezos.

Como entonces, es inevitable la referencia bélica. En 1972, fecha de la última aventura lunar con la misión Apolo 17, EE UU libraba una batalla en Vietnam que acabó a la desesperada tres años después con la evacuación en helicóptero de Saigón. Esta vez, la carrera por la Luna se retoma en un mundo en guerra con la idea de Trump de mostrar que «estamos ganando en todas partes, en el espacio y en la Tierra», pero sin saber a ciencia cierta cómo salir del avispero de Irán.

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