Entre necesidades y deseos
Los límites de la frustración
Hay una diferencia que solemos olvidar y que, sin embargo, dice mucho de nuestra forma de vivir: la que existe entre necesidades y deseos. No es una distinción nueva ni especialmente sofisticada, pero sí profundamente incómoda. Porque obliga a preguntarnos no solo qué queremos, sino qué necesitamos de verdad.
Las necesidades, cuando se satisfacen, se aquietan. Comer, descansar, sentirse seguro, ser reconocido, tener vínculos estables. Una vez cubiertas, permiten vivir con cierta serenidad. Los deseos, en cambio, funcionan de otra manera. Cuando se cumplen, no se apagan: se exaltan. Lo que ayer parecía suficiente hoy resulta escaso, y lo que hoy se alcanza mañana se convierte en punto de........
