menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Morirte también es política

14 0
28.03.2026

Noelia Castillo Ramos / Antena 3

No es de extrañar que en un momento donde ni siquiera nuestra atención es nuestra para disponer de ella con libertad, la autonomía sobre nuestros cuerpos, sobre nuestra vida, pase a ser, también, un debate para poner en titulares un programa político.

No quiero que se me malinterprete, claro que es política (qué no lo es). Es política la decisión de decidir sobre uno mismo, es política la opinión de buscar decidir sobre el otro. Lo que no debería ser es parte de una campaña, una ficha más que mover para alcanzar un objetivo. Aun así lo es y, como digo, creo que nadie se puede dar por sorprendido.

De repente, una noticia sobre una joven que pide la eutanasia (tras un procedimiento de verificación, de aprobación de las entidades pertinentes, etc.) es la oportunidad perfecta para meter con calzador cualquier lectura reaccionaria de lo que pasa en el mundo actualmente. Y así, se desvaloriza por completo los argumentos de ella, las razones que ella y las entidades pertinentes consideraron como válidas para llevar a cabo el procedimiento, para dar lugar a discursos racistas o capacitistas.

Porque ya no importa qué es verdad, no importa lo que haya pasado o lo que digan aquellos involucrados en el hecho. Lo que importa es cumplir con el programa. Lo que importa es promover el mensaje más reaccionario posible para conseguir un impacto, para conseguir clics y, en consecuencia, votos. Votos ciegos, sin sustento, sin profundidad alguna.

Nos hemos acostumbrado, nos han enseñado, a reaccionar antes de pensar. El pensamiento, el pausar y reflexionar sobre una información que recibimos, queda completamente sustituido por la necesidad de expresar algo. De coger el silencio con las manos y amoldarlo a nuestro gusto. Porque nos incomoda, porque nos pone nerviosos. Porque se ha vuelto imposible el no hablar de las cosas que no sabemos, el no opinar de aquello que, simplemente, no nos incumbe.

Nos creemos dueños del debate, dueños del espacio en el que nos expresamos y no somos ni mínimamente conscientes de que nada es original, nada es nuestro. «Pensamos» a raíz de ese programa, a partir de ese mensaje reaccionario que nos convence de que da igual que Noelia Castillo en ningún momento haya dicho que los abusos que sufrió fue por parte de menores migrantes, los menores migrantes son el problema que nos tiene que preocupar ahora, así que esto también es culpa de ellos.

Vivimos en una mentira hecha a medida para cada uno de nosotros. Una mentira hecha a partir del molde de nuestro algoritmo. Y así, nos horrorizamos cuando en el mundo pasan cosas que no teníamos presentes, que no valorábamos, hasta que nos aparece un reel diciéndonos que está mal y que hay que condenarlo.

De esta manera, nos encontramos con la situación de que una persona decide, después de intentar quitarse la vida y fallar, recurrir al único recurso que, en su circunstancia, le da paz, calma, y en vez de actuar en contra de esa circunstancia que la llevó a necesitar esa solución, actuamos contra ella. En vez de luchar en contra de, por ejemplo, un panorama donde la cultura de la violación está tan normalizada, preferimos forzar nuestra religión sobre una persona que no la comparte y nos quedamos tan panchos diciendo que se irá al infierno por no hacernos caso. n

Suscríbete para seguir leyendo


© El Dia