Funciones hiperbólicas de Koldo
El exministro José Luis Ábalos (i) y su exasesor Koldo García (d) en el banquillo de los acusados durante el juicio por el 'caso mascarillas' en el Tribunal Supremo, a 7 de abril de 2026, en Madrid (España). / Pool
El juicio al trío formado por Ábalos, Koldo y Aldama está ofreciendo, además de alguna modesta novedad sobre lo que ya era conocido por filtraciones y confesiones interesadas, una muy precisa radiografía de cómo funciona hoy el poder interno en el PSOE, cuando nadie parece dispuesto a discutirlo. Lo más llamativo de lo que llevamos de vista oral no es la sucesión abracadabrante de episodios ya conocidos –contratos, intermediaciones, favores, viajes, enchufes, regalos, sexo de alterne y silencios–, sino el clima de aceptación casi reverencial que rodeaba a las figuras clave del Ministerio de Transportes. Una atmósfera en la que las órdenes no se cuestionaban nunca, las instrucciones las transmitía con voz de ministro un asesor plenipotenciario y las decisiones parecían circular por canales paralelos a cualquier lógica administrativa.
Ahí es donde emerge con toda su potencia la figura de Koldo, el «ejemplo para la militancia» elevado a la gloria en el Manual de resistencia de Pedro Sánchez, esa suerte de libro blanco de la destrucción del PSOE o Corán sanchista. El portero de discoteca Koldo no actuaba como lo haría un simple asesor, ni siquiera........
