El papa es mío
Vigilia del Papa León XIV en el Estadio Olímpico Lluís Companys. Barcelona, 9 de junio de 2026. Fotografía de Ferran Nadeu / FERRAN NADEU / PIM
Ante la aparición del Obispo de Roma en su papamóvil, resulta enternecedor ver a tanto adulto regresar con entusiasmo a la infancia: llega León, pronuncia un discurso, celebra una de sus multitudinarias vigilias o misas rituales, y comienza una competición tan intensa como absurda: la de la apropiación simbólica de su figura y sus palabras.
Durante unos días es como si todo el mundo encontrara en el papa exactamente aquello que quiere encontrar. Los progresistas descubren a un revolucionario disfrazado de moderado, los conservadores a un restaurador del orden, los nacionalistas a un defensor de los pueblos, los globalistas al enemigo de las fronteras, los ecologistas a un aliado en las guerras del clima y los liberales a un defensor de la dignidad individual. Es el papa, líder espiritual de dos mil millones de católicos –cada uno de su padre y de su madre–, un hombre a la medida de cada uno de nosotros. Y nos lo apropiamos, lo convertimos en mascota ideológica, recogiendo en sus palabras únicamente las que confirman nuestras propias convicciones. Mientras unos y otros se disputan la........
