Cuestión de fe
El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero a su llegada a la Audiencia Nacional para declarar ante el juez del 'caso Plus Ultra' / CESAR VALLEJO RODRIGUEZ
No sé de qué se sorprende el patio. Es lógico que Zapatero haya negado haber intervenido en el rescate de Plus Ultra. Y también que rechazara su vínculo con sociedades en el extranjero o defendiera los pagos recibidos como abono por trabajos de consultoría. Todo eso era perfectamente previsible, forma parte de una estrategia procesal relativamente normal. Hasta es razonable, desde un punto de vista del procedimiento al que se enfrenta, que haya optado por no dar explicaciones sobre las joyas, precisamente el día en que comparecía para defender su credibilidad. Si no hay una explicación que pueda resultar creíble, mejor no darla, debe haber pensado. Eso es también pura estrategia procesal. Quizá la única posible después de una semana en la que el relato de Zapatero se derrumbaba con la rectificación del presidente del Ateneo madrileño, Luis Arroyo, forzado a pedir perdón por haber hecho una valoración de las joyas de entre 30.000 y 50.000 euros, cuando el peritaje oficial elevó la cifra a 1,3 millones.
Pero una cosa es la estrategia judicial, y otra que Zapatero pretenda además escapar limpio........
